El desastre de Vajont, un tsunami en las montañas de Italia

Presa de Vajont (Fuente)

El día 9 de octubre de 1963, a las 22:39h, los habitantes de la ciudad de Longarone y sus pedanías vieron cómo una ola de entre 200 y 250 metros de altura arrasaba sus casas, terminando con la vida de unas 2.000 personas. 

Pese a ser algo estremecedor, las noticias sobre tsunamis son relativamente habituales, y el hecho puede no parecer demasiado relevante. Sin embargo, la cosa cambia cuando situamos Longarone en el mapa: más de 100 kilómetros tierra adentro y 473 metros sobre el nivel del mar, en la provincia Italiana de Belluno.


El pueblo de Longarone, antes y después del desastre de Vajont

La presa de Vajont era un proyecto de la compañía SADE, antecesora de la actual Enel, para construir una central hidroeléctrica en el curso del río Vajont, bajo el monte Toc, en los Alpes italianos.

Los primeros planes datan de los años 30 o 40 (la primera autorización para su ejecución se otorgó el 15 de septiembre de 1943), aunque no fue hasta 1957 cuando se presentó el proyecto final, mucho más ambicioso que el original. A su finalización, la presa debía convertirse en la presa de arco más alta del mundo, con 262 metros de altura y una capacidad de 168 hectómetros cúbicos. Y así fue. Su construcción comenzó en 1959, y en 1960 el monstruo de hormigón quedaba inaugurado.

Sin embargo, mientras unos celebraban su inauguración, otros profetizaban enormes catástrofes. El monte Toc siempre había sido famoso por sus corrimientos de tierras (en el dialecto local, Toc significa podrido), y algunos expertos aseguraban que la ladera izquierda podía ceder sobre la presa. Pero los promotores de la obra quitaban hierro al asunto, convencidos, o cegados por el dinero, de que los estudios realizados garantizaban la seguridad de la presa.

Por desgracia, los primeros iban mejor encaminados. En 1959 aparecieron las primeras grietas en las zonas aledañas a la obra, y en 1960, los primeros desprendimientos de tierras. El 9 de octubre de 1963, 270 millones de metros cúbicos de piedras y tierra compactos cayeron repentinamente sobre el pantano, desalojando 50 millones de metros cúbicos de agua, que arrastraron todo lo que encontraron a su paso. Un auténtico tsunami de interior que acabó con la vida de 2.000 personas, y arruinó la de otros tantos miles de ellas.


El embalse de Vajont, antes y después del corrimiento de tierras

Los testimonios de los supervivientes aseguran que el miedo era generalizado, y la tragedia, evitable. La gente sabía que el monte no aguantaría, pero el gobierno se mostró impasible en todo momento.

En un documental emitido por el canal Historia, una de las víctimas relata que un ingeniero dijo a su abuela: “Recuerde que la presa no se caerá porque está muy bien hecha, pero la montaña cederá, y acabarán atrapados como ratas”. En efecto. A día de hoy, la presa sigue en pie, y a pesar de que ya no produce electricidad, mantiene intacto el recuerdo de un fracaso de ingenieros y geólogos (o del triunfo, una vez más, de la avaricia y el dinero).

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